LA MENTE LO PUEDE TODO, SOLO HAY QUE APRENDER A PROGRAMARLA

Hoy en día ya nadie duda de la capacidad que tenemos todos los humanos de salir de nuestras limitaciones, de superar nuestros problemas, de alcanzar nuestros objetivos en la vida….; pero, ¿cómo hacer para conseguirlo?

La persona que es negativa, que piensa siempre en negativo y que constantemente está prediciendo fracasos, efectivamente adivina, acierta y alcanza lo que sin lugar a dudas quería evitar…

¿Qué le está pasando? Está haciendo control mental negativo. Sin saberlo, está atrayendo hacia sí lo que, a buen seguro, querría evitar.

Esa es una programación negativa y, con frecuencia, es la que el mundo nos enseña; pero existe un tipo de programación muy distinta, que nos permite alcanzar objetivos elevados, nobles y reconfortantes: es la Programación Positiva.

¿En qué consiste la programación positiva? En dar información a nuestro cerebro con pensamientos, palabras e imágenes positivas cuando nuestra mente está relajada, en un nivel especial, que llamamos Alpha.

En estado Alpha nuestra mente tiene un diferencial energético muy elevado, que nos permite alcanzar nuestro propósito con facilidad, si la sabemos programar adecuadamente, lo que nos permite llegar a todos nuestros objetivos.

¿Cómo se logra? Aprendiendo a aplicar técnicas mentales escalonadas, que nos permiten hacer con la mente en estado Alpha diversos tipos de ejercicios que nos adiestran para conseguir objetivos, al tiempo que nos dan cada vez más confianza en nosotros mismos para poder alcanzar lo que nos propongamos en cualquier materia, con tal de que sea positivo, desde lo más a lo menos fácil, lo que supone un cambio extraordinario en nuestra calidad de vida.

ESTE PODER SE PUEDE DESARROLLAR PARA:

Cualquier objetivo con tal de que sea positivo. Nos condicionamos y programamos para fracasar en el intento, si algún día, llevados de la ira, quisiéramos castigar al que nos ha ofendido con el gran poder de nuestra mente en estado Alfa.

EN QUE CAMPOS PUEDE TENER ÉXITO:

En todos por igual, no hay ningún terreno vedado. Aprende a programar tus objetivos cuando estás en un nivel especial, que llamamos Alfa, luego entra en tu Laboratorio y conecta con La Mente Creadora Universal y visualiza que recibes una muy poderosa energía que proyectas a tus objetivos ( personas o cosas) y que éstos se hacen realidad. Lo más importante viene ahora: emociónate al ver que se hace realidad tu deseo y disfrútalo ya en tu imaginación. Hazlo tres veces cada día, a la mañana, al mediodía y a la noche hasta que se cumpla, pero sin impacientarte.

¿Qué piensas de ti?

Modifica la imagen que tienes de ti y del mundo y tu vida cambiará.

¿Cómo ves lo que te rodea?

No te conformes con tu realidad actual y crea una nueva.

Si lo que tú temes que suceda acaba sucediendo…

Acepta que lo que piensas crea efectos tangibles en tu vida y rechaza todo pensamiento negativo.

IDEAS BÁSICAS A TENER EN CUENTA:

1.- Los científicos, que han estudiado electrónicamente el cerebro, han clasificado los distintos tipos de pulsaciones cerebrales en cuatro bandas de frecuencia: Beta, Alfa, Theta y Delta.

2.- Las ondas Beta, a 20 ciclos de circunvoluciones por segundo, conforman el estado de vigilia en el que hemos aprendido todo lo que sabemos.

3.- Las ondas Alfa, a 10 ciclos aproximadamente, nos abren las puertas de otras capacidades, que todos tenemos en potencia.

4.- También con las ondas Theta, entre 4 y 8 ciclos aproximadamente, podemos aprender a profundizar en esas capacidades.

5.- Sólo con las ondas Delta, entre 0,5 y 3,5 ciclos, no podemos hacer otra cosa que dormir profundamente y soñar.

6.- Todos tenemos unas facultades cuando nuestra mente está en el nivel alfa, que nos permiten alcanzar todos los objetivos que seamos capaces de programar, con la única condición de que sean positivos.

7.- Este nivel se consigue fácilmente, aprendiendo a relajarse a voluntad y a permanecer en él mientras programamos nuestra mente con palabras y/o con imágenes.

8.- Este desarrollo de facultades, que, repito, todos tenemos en potencia, que nadie nos había enseñado hasta ahora, comporta una capacitación mental de tipo espiritual (no religioso, aunque es compatible con cualquier creencia y también, con ninguna).

9.- Los objetivos a conseguir no se reducen a mi salud, a mi familia y a mi economía, sino también a “mi” empresa y a la sociedad.

10.- La empresa deja de ser “el negocio del Jefe”, para convertirse en el medio en el que me siento realizado como persona y en el que me siento útil ejecutando acciones de gran provecho para mí y para los demás.

11.- Se calcula que sólo un 3% de la población trabaja en lo que le gusta, por lo que la cantidad de gente que está frustrada es enorme. Lo primero que hay que conseguir es “sublimar” nuestro trabajo y, por muy modesto que sea éste, hemos de tomarlo como un servicio a los demás.

12.- El sentido trascendente del trabajo es algo imprescindible para que mi profesión se convierta en algo que me aproveche para “aquí” y para “allá”, que es el lugar de dónde procedo y al que retornaré.

13.- Con esta forma de actuar me convierto en responsable de la buena marcha de la empresa, como si ésta dependiera sólo de mí, lo que redundará en mi beneficio y en el de los demás.

14.- Mi mente, en estado alfa, tiene unas capacidades increíbles para generar nuevas ideas, intuir soluciones y poner remedio a tiempo a las dificultades que surjan en la fabricación, en el control de la calidad de los productos y en la distribución de los mismos ampliando la cartera de pedidos.

15.- Con estas capacidades, que todos tenemos en potencia, yo no me propongo ascender a codazos, mirando egoísticamente mis intereses, sino que estoy persuadido de que no hay fórmula más infalible para ayudarme a mí mismo que ayudando a los demás y haciendo labor de equipo.

16.- En definitiva, no son conceptos abstractos, sino vivencias que nos cambian la vida, nos capacitan y nos forman.

– Nos capacitan porque nos habilitan para hacer uso de nuestra mente de una forma especial, que nos permite levantar muy alto el listón de nuestras capacidades en los terrenos personal y profesional.

– Nos forman porque nos enseñan a hacer realidad todas nuestras aspiraciones y a sentirnos, ya antes de conseguirlas, en el camino del éxito y con la seguridad de que las vamos a alcanzar.

– Con ello conseguimos estar a bien con nosotros mismos y con los demás, lo que aumenta nuestra autoestima, que está en la base de todo éxito